La verdad es que sólo ahora se me han pasado por la cabeza estas cosas, o quizás se me han pasado antes pero no he tenido la suficiente
autoreflexión para poder plasmarlas en papel, pero aquí van.
Me acuerdo de hace
5 años, que perdí a una persona muy querida
en mi vida, perdí a mi abuelo. Me acuerdo que era sumamente desagradable con
él, que era imbécil e idiota, era niño. Y me acuerdo que solamente en las
despedidas era cariñoso, cuando nos esperaban miles de kilómetros por delante y
un tiempo incierto hasta volver a verlo, cuando no, siempre era idiota e intentaba
alejarlo de mi, pese a que quería lo mejor para mi. Y claro, me pongo a
pensarlo ahora, por su punto de vista, de ver a un crío de 5 años, que le
intenta alejar, pese a que quiere darle lo mejor, de que le ignora, y de que se
comporta como un idiota, y me pongo malo, pero luego lo miro como lo miraba yo, de que lo quería alejar de
mi porque me sentía en ridículo cuando me mimaba, de que creía ser mayor para poder hacerlo yo todo sólo, pero qué cojones, CUANTO LO
DESEARÍA AHORA, que me diera esos achuchones, esas bromas tan malas suyas, que estuviera
conmigo diciéndome con su voz suave pero profunda que todo irá bien…
Y es que no nos damos cuenta,
no nos fijamos, dejamos la vida pasar, y que todo pase, pensamos en el
presente, y no en el futuro, ni en el pasado. Se dice que aquel que no mira su
historia, está predispuesto a repetirla, con eso se refiere a que si no miramos
lo que hicimos mal e lo intentamos corregir, nos volverá a pasar, y volveremos
a caer con la misma piedra, así hasta cogerle cariño, pero nos dolerá como si
siempre fuese la primera.
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